ESCOGER EL INSTRUMENTO ADECUADO: ¿ESO NOS DEBE PREOCUPAR?
Por: Gloria Bayolo
Cuando los niños deciden estudiar uno u otro instrumento, generalmente lo hacen al azar o por sugerencia de sus padres o de algún otro adulto que decide por ellos, solo un reducido número lo hace por verdadera convicción, por lo que algunos llaman vocación.
En cualquiera de los casos, no debemos preocuparnos y volvernos insistentes o intransigentes si nuestros hijos deciden estudiar un instrumento que a nosotros nos parece “poco atractivo”, debemos dejar que el río siga su curso porque invariablemente llegará a donde debe por más que nos esforcemos por cambiar su sino.
¿Quien no ha escuchado esta conversación?:
-Mi hijo quiere Viola pero yo prefiero Violín… nadie conoce la Viola... en cambio el Violín es divino.
¿Cómo evitar que un niño se “equivoque” al escoger el instrumento que estudiará y termine perdiendo el tiempo?, ¿Cómo hacer para estar seguros de cuál es su verdadera vocación? La respuesta es sencilla: No hay que hacer nada, solo dejarlo ser, permitirle que haga sus propios descubrimientos; solo así el niño percibirá si en realidad se ve a futuro como violista, percusionista, violinista, etc.
Si después de probar decide cambiar no sería una catástrofe ni en modo alguno habría perdido el tiempo. También puede suceder que se ratifique en su pasión por el instrumento elegido inicialmente lo cual sería maravilloso o simplemente decida que la música no es su pasión.
Aquí lo realmente importante es inculcar en nuestros hijos, desde el primer día como estudiantes de música, un innegociable sentido de responsabilidad con sus profesores, sus compañeros y el propio instrumento, de modo que asistir a clase con puntualidad y estudiar para estar listos se convierta en un ritual que deberán incluir en su cotidianidad y no esporádicamente.
Mientras más temprano se de esta conversación entre los niños y sus padres y se establezcan compromisos reales, mejores resultados obtendremos porque lo que hoy es “cumplir con una obligación” mañana se convertirá en ser profesionales responsables y comprometidos, es decir, hombres y mujeres exitosos que tendrán un lugar preponderante en la sociedad por sus elevados valores morales, por su capacidad para ir hasta el final de lo que se proponen sin titubeos, conscientes de que sacrificarse por lo que se ama es un gran placer.
Si su hijo decide estudiar música, no hay que pasar de largo pensando que muy posiblemente no será músico y que ese espacio es solo un hobbie, un paréntesis en su vida. Pienso que por el contrario, la música puede convertirse en el pretexto para enseñar a los niños a poner el corazón en lo que hacen, a disfrutar sintiéndose parte de un colectivo con intereses afines, a gozar haciendo lo que aman con responsabilidad.
Tengan siempre presente que el estudio de la música prepara a los niños para encarar el futuro con éxito porque los educa como personas con un alto sentido del compromiso colectivo, del sacrificio, la tenacidad y la disciplina….¿hay algo más parecido a lo que espera de cualquier adulto la vida para regalarle una oportunidad?
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